lunes, 25 de junio de 2012

ANTIGUO EGIPTO -1- (Proyecto de trabajo) Aula de 5 años A, Curso 2011/12

¿CÓMO SURGE?

Al iniciar el segundo trimestre, revisamos el material con que vamos a trabajar y descubrimos que Pepa ha preparado un libro de carnaval muy chulo que habla sobre los egipcios.
Unos días más tarde, después de dar por concluido el tema de la prehistoria que nos había ocupado en el primer trimestre; cuando empezamos a pensar sobre qué queremos investigar ahora, entre otras muchas aportaciones, alguien sugiere el tema de Egipto. Tras las habituales votaciones de nuestra aula, se aprueba el inicio de un nuevo proyecto:

VAMOS A INVESTIGAR SOBRE EL ANTIGUO EGIPTO


Como siempre, partimos de las ideas previas que tienen sobre el tema. Aprovechamos nuestra recién estrenada pizarra digital (que en estos días es la estrella del aula) para tomar nota de ellas. 









…Y también tomamos buena nota de las cosas que más nos interesa aprender sobre Egipto, así como de ideas para recabar información.

Leemos y escribimos para...

  • Para recordar, identificar, localizar, registrar, almacenar, averiguar... datos.
  • Comunicar o enterarnos de lo sucedido, de cómo es un país, de qué es lo que hay...
  •  Disfrutar, compartir sentimientos y emociones, desarrollar la sensibilidad artística, participar de fantasías y sueños.
  • Estudiar, aprender, conocer, profundizar conocimientos.
  • Aprender cómo se hacen las cosas...
Estas intenciones o finalidades con que usamos el lenguaje escrito determinan además modos específicos de escribir y de leer. No es lo mismo hablar de la primavera como conjunto de datos astronómicos y metereológicos, como información periodística acerca del modo de vivir la primavera en las ciudades, como tema literario y poético, como tema de estudio científico, etc. También es distinto el modo de leer si queremos pasar un rato entretenido o preparar un examen, por ejemplo.

El lenguaje escrito sirve para eso. Eso es lo que nuestros alumn@s deben aprender a comprender y a producir. Y no hay otro modo de hacerlo sino hacerlo cotidianamente.

Escribir y leer (I). De cómo los niños aprenden a escribir y leer. Ed. MEC- Edelvives. Pág. 71



jueves, 15 de marzo de 2012

HACEMOS COMO QUE LEEMOS


Algunos niños, al llegar a la escuela, ya son capaces de representar lo que leen: cogen el libro, lo ponen en posición correcta, lo abren, lo miran atentamente, sueltan un discurso en un tono de voz determinado – distinto del coloquial–, van pasando páginas… El contenido del discurso puede ser el mismo contenido del cuento, si lo conocen bien, o la explicación de las ilustraciones… u otro cualquiera. Pero, a menudo, el lenguaje que utilizan al hacer ver que leen no es exactamente un lenguaje coloquial, propio de la conversación, sino una imitación del lenguaje que se escribe (Había una vez un gigante muy grande, muy grande…). 

Esta conducta de imitación constituye un paso de gigante. Supone que el niño sabe qué es leer, cómo se hace, cuál es la actitud, el gesto, el tono adecuado. La posición del libro, la secuencia pausada de las páginas, etc. Una cantidad de información muy importante que no es posible si, previamente, no ha tenido una experiencia directa y repetida, habitual, de ver a los adultos leer en voz alta, para él. Estos alumnos serán, con toda probabilidad, buenos lectores.

Conseguir esta conducta en nuestros alumnos [o nuestras hijas e hijos] es fundamental. El modo de hacerlo es servirles de modelo en la tarea de leer: leerles muchos cuentos… y toda clase de material que se preste a ser leído en clase. El sentido de estas lecturas, el placer que provoquen en los alumnos, la emoción que produzcan, el bienestar que experimenten en la situación de lectura, el tono afectivo que rodee  la situación de leer, etc. marcarán sin duda la motivación de los niños para aprender a leer.

Escribir y leer (I). De cómo los niños aprenden a escribir y leer. Ed. MEC- Edelvives. Pág. 41